Zona Arqueológica de El Hormiguero

En las fachadas zoomorfas integrales de El Hormiguero podemos admirar la representación de Itzamná como una serpiente estilizada, con fauces y colmillos enmarcando el acceso principal, sobre el cual vemos una nariz ancha y prominente flanqueada por los ojos globulados en espiral. A los costados de la cabeza se aprecian las orejeras formadas por tres elementos: el central con diseño geométrico cuadrangular, el superior con forma de hojas de maíz para simbolizar el maíz naciente y el crecimiento vegetal y, finalmente, el pendiente inferior con apariencia de hueso que lo asocia a la idea de muerte e inframundo.

Hay evidencia que indica que en las fachadas de los edificios principales había pintura, tanto con propósitos decorativos como con valor simbólico y cronológico; quizás, inclusive, ahí se narraba la información histórica y dinástica de la élite en vez de esculpirse en estelas, como sucedía en las ciudades del Petén como Calakmul, Uxul, La Muñeca y otras.

Se considera que la función de este tipo de edificios fue múltiple, es decir, por una parte se confería a las familias reales un vínculo directo con Itzamná, el dios creador de los antiguos mayas, y esto les permitía acceder al poder divino, para lo cual se realizaban rituales de iniciación al interior de los inmuebles, donde los sacerdotes gobernantes adquirían ese poder.